Lo he pensado mientras salía de la ducha y le daba vueltas a porqué la gente tiende a asignarme un papel inamovible al relacionarse conmigo... quizás sea yo el que se precipita a cogerlo... y luego he pensado en la culpa, la hermana gorda y trastornada de la responsabilidad, y en cómo la culpa nos obliga a hablar, a confesarnos...
En mi necesidad de confesión (entendida en un sentido amplio, interpetable) está la clave de muchas de mis relaciones... soy un mal jugador de cartas. Pésimo, diría yo...
sábado, junio 25, 2005
viernes, junio 17, 2005
Taxonomía
Breeders/Reproductores/Sacerdotes/Curas
Heterosexistas/Machistas/Homófobos
Heterosexuales con pluma heterosexual (o heterosexuales a secas)
Heterosexuales con pluma no-heterosexual
Mummy-boys
Heterosexuales que realizan actos homosexuales
Heterosexuales homoerotómanos
Bisexuales heterosexuales
Bisexuales homosexuales
Bisexuales homófobos
Bisexuales gays
Homosexuales homófobos
Homosexuales masculinistas
Homosexuales plumófobos
Gays
Maricones
Queens
Queers
QQ
Heterosexistas/Machistas/Homófobos
Heterosexuales con pluma heterosexual (o heterosexuales a secas)
Heterosexuales con pluma no-heterosexual
Mummy-boys
Heterosexuales que realizan actos homosexuales
Heterosexuales homoerotómanos
Bisexuales heterosexuales
Bisexuales homosexuales
Bisexuales homófobos
Bisexuales gays
Homosexuales homófobos
Homosexuales masculinistas
Homosexuales plumófobos
Gays
Maricones
Queens
Queers
miércoles, junio 08, 2005
Entropía
De nuevo esa sensación de caída eterna en el desorden...
A la promesa del trabajo bien hecho ronda en cuestión de segundos el abandono: las flores que se pudren, la habitación que se llena de pelusas, una nueva discusión con el novio, la cuenta corriente que se derrumba, el malentendido con los amigos, los kilos de más, el cansancio, la insatisfacción que prosigue a un pequeño éxito conseguido, ese nuevo desperfecto en la cocina...
El mito de Sísifo, condenado a subir eternamente una enorme piedra a lo alto de una cima.
Leí en un libro de física que el segundo principio de la termodinámica, esto es, la entropía, estaba relacionado con la linealidad del tiempo. Me quedé con la imagen del vaso que se cae y se hace añicos. Así es nuestra visión del tiempo. Porque miles de añicos recomponiéndose para formar un vaso es pura imagen trucada. La belleza del cine. La lucha contra el tiempo.
A la promesa del trabajo bien hecho ronda en cuestión de segundos el abandono: las flores que se pudren, la habitación que se llena de pelusas, una nueva discusión con el novio, la cuenta corriente que se derrumba, el malentendido con los amigos, los kilos de más, el cansancio, la insatisfacción que prosigue a un pequeño éxito conseguido, ese nuevo desperfecto en la cocina...
El mito de Sísifo, condenado a subir eternamente una enorme piedra a lo alto de una cima.
Leí en un libro de física que el segundo principio de la termodinámica, esto es, la entropía, estaba relacionado con la linealidad del tiempo. Me quedé con la imagen del vaso que se cae y se hace añicos. Así es nuestra visión del tiempo. Porque miles de añicos recomponiéndose para formar un vaso es pura imagen trucada. La belleza del cine. La lucha contra el tiempo.
martes, junio 07, 2005
Veraneo
"Puedo ver la brillante franja de césped verde que se extiende tras el muro, arriba el cielo claro y azul, y el sol brilla en todas partes. La vida es hermosa. Que las futuras generaciones la libren de todo mal, opresión y violencia y la disfruten plenamente".
León Trotsky, 1940
Llegó el verano, con su torridez llena de promesas invernales.
León Trotsky, 1940
Llegó el verano, con su torridez llena de promesas invernales.
miércoles, junio 01, 2005
El fantasma de la libertad
Siempre has estado buscando a alguien que te otorgue la libertad.
El día que lo encuentres, te convertirás de inmediato en su prisionero.
El día que lo encuentres, te convertirás de inmediato en su prisionero.
El oficio de vivir
¿Por qué la gente adopta poses, y hace el dandy, o el escéptico, o el estoico, o el sans-souci, etc.? Porque siente que hay una superioridad en afrontar la vida con arreglo a una fuerza, una disciplina que nos damos, por lo menos en pensamiento.
Y en realidad éste es el secreto de la felicidad: asumir una actitud, un estilo, un molde en el que deben entrar y modelarse todas nuestras impresiones y expresiones.
Toda vida vivida según un molde coherente y comprensivo y vital, es clásica.
Cesare Pavese, El oficio de vivir (escrito tal día como hoy del año 1940, en plena guerra mundial)
Y en realidad éste es el secreto de la felicidad: asumir una actitud, un estilo, un molde en el que deben entrar y modelarse todas nuestras impresiones y expresiones.
Toda vida vivida según un molde coherente y comprensivo y vital, es clásica.
Cesare Pavese, El oficio de vivir (escrito tal día como hoy del año 1940, en plena guerra mundial)
Proust desde Pavese
Proust está obsesionado con la idea de que toda esperanza, al realizarse, queda sustituida justamente por el nuevo estado y por lo tanto borra el precedente (sueños de Swann de que se casará. Sueños de Je de que será recibido en casa de Swann). Además de la incomunicabilidad de las almas, también la de los estados de ánimo entre sí. De ahí la sensación de que todo es relativo y vano - a menos que se recobre el temps perdu. De ahí el gusto por la libre fantasía y el sádico relieve dado a que, en los choques con la realidad, ésta se desvanece y es preciso por tanto buscar una ley que sirva para eternizar todo sueño.
Cesare Pavese, El oficio de vivir (entrada del 13 de noviembre de 1938)
Cesare Pavese, El oficio de vivir (entrada del 13 de noviembre de 1938)
martes, mayo 24, 2005
CuCa (Cuento Camp)
Se había peleado con el novio. Habían tenido una de esas tardes duras, de msm y apocalipsis.
Llegó tarde a casa y cuando entró en su habitación, lo primero que vió fue su albornoz, de cuerpo presente sobre la cama. Se había ido de allí enfadado y con las prisas olvidó colgarlo sobre la percha del cuarto de baño. De su novio, ni rastro.
En un mensaje le había escrito que lo quería y ahora, imaginándolo sobre su cama, con una mueca entre el rencor y el sueño, venía a decírselo de viva voz. Pero no estaba.
En dos segundos se había hecho a la idea del abandono y justo cuando pensaba en la bonanza de una futura soltería, ya en el cuarto de baño, vió a una horrible cucaracha negra meneando sus antenas sobre el precipicio de la bañera.
Su grito sonó como el de una loca que, tras años de cómodo matrimonio, se asoma a un futuro de incertidumbre, soledad y kilos de grasa mal repartidos.
En ese momento apareció su novio, que estaba acostado en el cuarto de invitados. Dijo ¿qué pasa? y él, entendiendo lo mucho que había envuelto en aquella pregunta, señaló tembloroso hacia su futuro, metamorfoseado en cucaracha, a fin de que su novio, raudo, escoba en mano, no dudase en matarla sin piedad. Y así lo hizo, salvándolo, validando las expectativas, la ontológica marital a la que uno aspira cuando deja de ser uno solo...
Llegó tarde a casa y cuando entró en su habitación, lo primero que vió fue su albornoz, de cuerpo presente sobre la cama. Se había ido de allí enfadado y con las prisas olvidó colgarlo sobre la percha del cuarto de baño. De su novio, ni rastro.
En un mensaje le había escrito que lo quería y ahora, imaginándolo sobre su cama, con una mueca entre el rencor y el sueño, venía a decírselo de viva voz. Pero no estaba.
En dos segundos se había hecho a la idea del abandono y justo cuando pensaba en la bonanza de una futura soltería, ya en el cuarto de baño, vió a una horrible cucaracha negra meneando sus antenas sobre el precipicio de la bañera.
Su grito sonó como el de una loca que, tras años de cómodo matrimonio, se asoma a un futuro de incertidumbre, soledad y kilos de grasa mal repartidos.
En ese momento apareció su novio, que estaba acostado en el cuarto de invitados. Dijo ¿qué pasa? y él, entendiendo lo mucho que había envuelto en aquella pregunta, señaló tembloroso hacia su futuro, metamorfoseado en cucaracha, a fin de que su novio, raudo, escoba en mano, no dudase en matarla sin piedad. Y así lo hizo, salvándolo, validando las expectativas, la ontológica marital a la que uno aspira cuando deja de ser uno solo...
martes, mayo 17, 2005
Laicida
Me comenta F. que la nueva dirección de su hermana en Francia es rue Voltaire.
Su antigua dirección en Sevilla era calle Santa Ana.
Es cierto que no está mal el tránsito en las solapas de las cartas: de escribir el nombre de la madre de la Virgen a retorcer los trazos zigzagueantes de un ilustrado anticlerical.
Su antigua dirección en Sevilla era calle Santa Ana.
Es cierto que no está mal el tránsito en las solapas de las cartas: de escribir el nombre de la madre de la Virgen a retorcer los trazos zigzagueantes de un ilustrado anticlerical.
lunes, mayo 09, 2005
La historia del tiempo llega a su fin
Leo en la Historia del tiempo de Stephen W. Hawking a propósito de un científico francés:
"Joël Scherk murió en circunstancias trágicas (padecía diabetes y sufrió un coma en un momento en que no había nadie cerca de él para ponerle una inyección de insulina)".
Descubro que murió en París. Claro, pienso, la ciudad de los gatos solitarios. La ciudad en que aquello que siempre te pilla a mano son los estratos de muerte.
Y luego leo:
"El determinismo de Laplace era incompleto en dos sentidos. No decía cómo deben elegirse las leyes y no especificaba la configuración inicial del universo. Esto se lo dejaba a Dios. Dios elegiría cómo comenzó el universo y qué leyes obedecería, pero no intervendría en el universo una vez que éste se hubiese puesto en marcha. En realidad, Dios fue confinado a las áreas que la ciencia del siglo XIX no entendía".
¿No es la búsqueda de la última respuesta una forma de matar a Dios? La física acorrala a Dios como se acorrala a las sombras al abrir las ventanas de una casa cerrada. Desde el punto de vista del conocimiento, Dios se asemeja más a las tienieblas que a la luz.
"Joël Scherk murió en circunstancias trágicas (padecía diabetes y sufrió un coma en un momento en que no había nadie cerca de él para ponerle una inyección de insulina)".
Descubro que murió en París. Claro, pienso, la ciudad de los gatos solitarios. La ciudad en que aquello que siempre te pilla a mano son los estratos de muerte.
Y luego leo:
"El determinismo de Laplace era incompleto en dos sentidos. No decía cómo deben elegirse las leyes y no especificaba la configuración inicial del universo. Esto se lo dejaba a Dios. Dios elegiría cómo comenzó el universo y qué leyes obedecería, pero no intervendría en el universo una vez que éste se hubiese puesto en marcha. En realidad, Dios fue confinado a las áreas que la ciencia del siglo XIX no entendía".
¿No es la búsqueda de la última respuesta una forma de matar a Dios? La física acorrala a Dios como se acorrala a las sombras al abrir las ventanas de una casa cerrada. Desde el punto de vista del conocimiento, Dios se asemeja más a las tienieblas que a la luz.
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